Ayer, a la mañana fui a comprar la mercadería para vender hoy.
Lo mío es un trabajo digno, como cualquier otro. Me gustaría que dejen de pensar que soy un vago, que vivo del mangueo, que lo mío no es trabajar. A ver si estan ocho horas arriba de un colectivo, los que me critican. Poner la cara para vender, no es nada fácil, más cuando te miran con bronca. Yo sé lo que piensan, éste en vez de trabajar pide limosna, pero no, lo mío no es pedir, yo vendo un producto, yo camino todo el día. Yo pongo la cara.
Todos los días, arrastro mi vergüenza en el 60, el colectivo que arrastra a muchos a sus trabajos, pero a mi no, porque este es mi sustento, aquí arriba, les toco el corazón, les indigesto el desayuno o el almuerzo, les muestro mi pobreza.
“Estimados pasajeros, directamente de fábrica y por mi intermedio, hoy llega a Uds. esta partida, que al no haber intermediarios puedo ofrecerles a solo un peso. Sin ningún compromiso de compra, voy a pasar a entregarles dos paquetes de pañuelos descartables.”
- Si señora ya estoy con Ud.
Ofrezco mi mercancía haciendo malabares apoyado detrás del asiento del conductor. Y así empiezo la rutina, mientras el bondi recorre la paqueta Avenida Santa Fe, les digo:
“Este es mi trabajo, mis dos hijos ahora tienen hambre y tengo que darles de comer.”
“Dos paquetes de pañuelos de papel solo por un peso.”
Recorro el pasillo y los miro uno a uno.
Algunos me escuchan pero no se atreven a mirarme, hurgan en sus bolsillos, encuentran unas monedas que rápido tiran y rápido esconden su vergüenza mirando por la ventanilla la Avenida Santa Fe.
y mañana otra vez seguiré con mi rutina:
“Directamente de fábrica les ofrezco dos Carilinas por un peso.”




Mira que lo lei, lo conozco y cada vez que lo leo, me produce la misma angustia y bronca.
¿Podremos de alguna manera modificar estas cosas que estan tan mal? o ¿está mal desearlo?
Gran apunte o pincelada urbana. Gran detalle de ese cuadro que es la ciudad. Y el detalle nos hace ver la ciudad.